y lentamente se decanta el animal sagrado.
jueves, septiembre 3
canibalismo ritual
y lentamente se decanta el animal sagrado.
domingo, agosto 16
cosas que pasan cotidianamente
No sé si el chico que buscaba a mi compañero lo habrá encontrado, porque el mundo está lleno de guatones con poleras de iron maiden.
viernes, julio 10
micro
El disciplinamiento de los cuerpos en el columpio / el sube y baja de la densidad / el giro del canto de los pies / piezas de la plaza ausentes. / Llueve y los fantasmas se apoderan del espacio / el reflejo de las pozas y la micro que las vuela / empapando espectros / endiucando nombres. / El espejo retrovisor / la música ochentera más cerca de lo que aparenta / ojos atravesando el recorrido de la 9 / lloraste vacíos que transitaron calles enteras / la bajada te abandonó estática frente a una ciudad limpia y difusa / hoy el grito es silencio.
domingo, abril 12
cadáver exquisito
A veces me visita la alegría
[realizado bajo la influencia de un ebrio noctambulismo el domingo 12 de abril en la casa de Jürgen Habermas, Temuco]
viernes, febrero 20
puntillismo reflexológico
Iban caminando por una bajada llena de piedras. En realidad eran adoquines y piedras, da igual, la cosa es que unos pies comenzaron a doler. Está sacrificado este camino, dijo ella, a lo que él respondió –esta güeno pa’ los que tienen pie plano, como yo.
Primero pensaron en un fakir, luego en esos chinitos pelados que caminan sobre brasas ardientes. Finalmente llegaron a la conclusión de que era una especie de reflexología, pero como habían piedras muy chiquititas se trabajaba con principios puntillistas. Quizás algún día se puedan llegar a conocer todos los colores que tiene un pie. Igual es verdad que algunas cosas se ven mejor desde lejos, aunque probablemente dependa de las distancias y ojos de cada uno; ella que no tiene pie plano prefiere ir por la vereda.
Los adoquines pedregosos de la calle están pegados a la vereda. La vereda está pegada a los pedregosos adoquines de la calle. Segunda conclusión de la bajada: se puede caminar juntos sin abandonar el pie propio.
jueves, enero 22
ver
Más que un recorrer, la exploración es un escudriñar; una escena fugitiva, un rincón del paisaje, una reflexión cogida al vuelo, es lo único que permite comprender e interpretar horizontes que de otro modo serían estériles.Lévi-Strauss, Tristes Trópicos.
miércoles, enero 14
alegoría de la antiplaza
ya no existe el chocopanda a cien
fue un proceso lento
precedido por la aparición del mustang
y la posterior alza en los centellas
pero realmente inesperado
[nunca pensamos llegar a esto]
de pronto dejó de oírse en la micro
pronuncié su nombre en vano
por algunos recorridos fantasmales
pero finalmente asumí la cruel realidad
volví a mi antiguo vicio el algodón
de azúcar me dejó rosados los bigotes
y las manos pegoteadas lo julero es
que no fue capaz de mitigar mi hambre por
lo que me agencié un mote con huesillo
que sabor y dulzura me dije primeramente
para desengañarme con un amargo huesillo final así que
decidí sentarme a esperar mi resurrección en la pileta
en el centro de esta tierra circense
mientras niñas y niños hacían malabares con sus ojos y
frente a los míos se gestaba un corazón decepcionado
la mujer terminó la conversación dejando
al pobre chico encerrado en su mp3
e ignorando a la abuelita sentada a su lado
que quizás era mucho más interesante que la mujer
pero el circo el chico y la plaza entera la ignoran
porque el tiempo es oro
¿y no viste que ya no existe el chocopanda a cien?
martes, diciembre 16
cochocho
viernes, noviembre 28
la gratificante levedad del ser
Siempre que vuelvo al centro luego de un considerable tiempo de exclusión y recogimiento isleño autoconvocado, en que el mundo es cuestionado y –supuestamente- analizado desde diversas aristas, me doy cuenta que la vida es harto más fácil.
Sí, cuando dejé mi mochila en la custodia del super, y saludé con un hola –la señora simplemente me miró desde su laboriosa mudez mientras me entregaba el número- hubo un atisbo de lo que sentiría más adelante, cuando no quise donar los dos pesos a bomberos –nada más que para ver la reacción del cajero- y descubrí que quiero que el vivir sea siempre eso: un juego en donde pueda adoptar el papel de persona.
Fue así como dejé de darle importancia a una gran cantidad de cosas que en el pasado consideré dignas de someter a tratamientos dialécticos, incluso al momento de tomar la sopa. En realidad no creo haber dejado de hacerlo –el tratamiento-, pero abandono la esperanza de llegar a una síntesis, cero conclusiones. Mejor remontarse al origen del cuestionamiento, a la pregunta inicial que surgió de la pregunta inicial, cuando no existía, cuando era vacío.
Cuando era todas las posibilidades en potencia.
Después, en aquel momento en que gran parte de las jerarquías de importancia que estructuraban mi universo comenzaron a derrumbarse, comencé a ver lo realmente importante: la entrega.
martes, noviembre 25
lo que leí no pescando en clases
eva: Es que voh soy loco, te conformái con todo, no tenís nada, no querís a nadie.
huinca: ¿Cómo que no? Quiero mucho más que tú, yo los quiero a todos, ¿no vis que no le tengo bronca a nadie? Ese es el amor po, no odiar.
eva: Pero entiende cabeza de piedra, el hombre necesita a la mujer y la mujer necesita al hombre.
huinca: Justo. Y como yo necesito mucho, los quiero a todos.
eva: Contigo no se puede hablar, estái muy loco.
viernes, mayo 16
amanita
lunes, febrero 25
iloca con clau
El espacio de cada vida;
la respiración, su lugar en el mundo.
Esa individualidad que es parte de más,
la unidad en todas las cosas:
El niño recibiendo el abrazo cálido
de las tempánicas aguas.
La mujer ahogada de aire contemplativo
frente al quiebre fractal de las olas.
El río que hizo esa niña le servirá para navegar
por la paz de la roca sutilizada.
Los amigos entre los árboles sabios savieros
abriendo los ojos otro poco, abriendo las manos otro poco.
Hoy se respira playa, se camina entre nubes transparentes.
Se avanza sincrónicamente amiga mía.
domingo, diciembre 23
Todo esto pasó en luna llena...

Extraño mundo el del loquito que se descargó en la fiesta. Eramos varias personas haciendo música, respirando arte, improvisando colores y ritmos cardiacos. De pronto llegó este chico que ¡zas! besó la tierra en una caída que nos dolió a todos los que nos encontrabamos cantando en el patio. Seguramente se sintió algo avergonzado, nos contó que venía a hacer pichi como los antiguos, que hacían en cualquier parte del mundo. Luego de su pequeño trámite se quedó observándonos y de pronto nació el canto. Fluyó de su interior enérgicamente, toda la descarga hacia el mundo hostil en que vive. Se soltó mucho rato y nosotros lo celebramos, ya que pese a su interesante estado etílico, sus rimas eran buenísimas. Cuando terminó lo felicitamos, reímos y lanzamos tallas, porque la noche era eso; constantes chistes y situaciones. La nevenka, amiga reina del jugo porteño, echó a andar las transmisiones de su radio que la acompaña a todas partes, con llegada a los niños del cerro y a los de abajo también. Procedió a entrevistar a nuestro contertulio cantaor de carretes cerrísticos. Él nos comenzó a contar algo asi: "la historia de roma..." En eso el nico, uno de los nuestros, lo interrumpió (le dió demasiada risa este asunto tan serio de "la historia de roma..."). El cantaor no lo comprendió muy bien y no quiso cantar más. Intentamos animarlo para continuar con la fiesta en la buena onda, pero no logramos convencerlo de que siguiera. En ese momento noté su rostro extraño y me dí cuenta que no creía en lo que le decíamos, en las felicitaciones que le dimos, ni en la sincera buena disposición a compartir nuestro amor con un desconocido. Asi que nos dijo: "saben qué...mejor me voy a ir porque yo casho que me están güebiando". Quedamos plop, y se fue, pero mientras subía la escalera que lleva de vuelta a la casa donde era el carrete general, lo llamamos para que regresara, cantando su nombre, claro que no volvió (ahi quizás nos encontró más pesados aun, unos locos jipiados que lo tenían pa' la palanca).
Toda esta situación fue interesante y me hizo pensar en los mundos que nos formamos para vivir a diario, porque quizás el chico nunca había conocido gente asi de abierta y relajada que recibe a desconocidos sin problema y los integra a la alegría. Quizás nunca, después de cantar jugosmente en contra del sistema a ritmos quebradizos inventados por él, había recibido ovaciones como las que le dimos (que eran sinceras). ¡No nos creyó! es loco para nosotros, pero lo fue más para él. En su mundo no existia eso, sino, ¡como no lo vió!
Al observar de un poco más arriba la situación, no puedo evitar sentirme agradecido de tener un grupo de amigos con los que compartimos el arte, la risa y todas las cosas lindas que se pueden entregar y recibir en una junta.
¡Vivan los carretes de luna llena!
¡y de nueva!
¡y de cuarto creciente!
¡de menguante!
¡y sin luna igual!